martes, 17 de agosto de 2010

Cajas de cartón

Mi cuarto comienza a dejar de ser lo que fue este último año (y un poco más).Comienza a perder su apariencia semi-desordenada/completamente-desordenada, y se vuelve una pila de cajas de cartón alineadas en el piso, debajo del restirador. Pero lo curioso es que tampoco está volviendo a ser lo que era cuando llegué por primera vez. No, cuando llegué era un lienzo blanco listo para llenarse, para llenarse de mi... cosa que nunca pasó del todo.

Empacar siempre me pone a recordar. Y no sólo mi vida en esta casa, sino más allá, me hace dar un recorrido por rincones de mi mente que creía vacíos. Encontrar cosas que creí perdidas, para recordar cosas que creía olvidadas. Cosas que olvidé a propósito o cosas que dije que jamás olvidaría. Y poner en cajas de cartón los objetos, inertes, casi sin vida, que van marcando el paso del tiempo, que llevan registro de todo aquello que dejé de ser sin darme cuenta, de todo aquello que abandoné y no dolió. Es curiosa la forma en que funciona mi memoria. Encontré los cuadernos en los que escribía antes de tener un blog, y los abrí casi por accidente... Ni siquiera recordaba haber escrito ni la mitad de lo que estaba ahí, ni siquiera reconocí mi letra, lo leí como si hubiera sido alguien más quien dijo todas esasa cosas. Cosas como cierta lista que hice una vez de las tantas que decidí que tenía algo por qué vivir:

Cosas que debo hacer antes de morir:

- Viajar, con mis amigos (porque alguna vez tendré amigos), llenar una mochila y perdernos en la carretera. Detenernos en cada pueblo para tomarle fotos.
- Reir hasta llorar, al menos una vez.
- Saltar en paracaidas.
- Tener hijos, dos hijos
- y un perro.
- Ganarme la lotería.
- Pintar un cuadro y venderlo en un millón de dólares.
- Escribir un libro.
- Vender 34,000 copias de mi libro.
- Gritar Knocking on heavens door en un concierto.
- Desvelarme con un amigo, platicando y riendo, sólo riendo (pero no vía msn).
- Componer una canción para alguien famoso
- Y que la canción tenga éxito.
- Vivir contigo en una casa blanca.
- Comerme un pavo entero con dos amigos.
- Esa misma noche tomar hasta no poder más.
- Olvidar... olvidar tantas cosas...
- Saber qué se siente no querer irme.


El cielo amenaza con dejarse caer a gotas, y yo me muero por salir a saludarlo, por dejar que gotas de cielo bañen mi memoria. Tal vez, y sólo tal vez, así el agua se llevará consigo mis recuerdos cuando vuelva arriba, y grabará en el cielo todo aquello que me niego a olvidar. Tal vez, y sólo tal vez, cuando vuelva a pensar que he olvidado sólo tendré que esperar a que el cielo baje a bañarme de memoria. Mi memoria.

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